LAS AGUAS DE CARPIO ESTAN TRANQUILAS
Las aguas en Carpio están tranquilas. Ya se veía venir. Los conmilitones del Partido Popular iban a tragar con sapos y culebras la llegada de Pablo al gobierno del Ayuntamiento Popular. Pablo, Pablito; es un títere puesto por los de siempre, igual que hicieron en su día con Pedro. Pablo es un hombre dócil y acomplejado, que solo tenía en mente no pegar golpe y cobrar un salario para no tener que enfrentarse a la vida. El Pub, ahora y antes la discoteca le venían grande, y en cualquiera de los dos estaba bajo el control paterno y la tutela materna.
Toledo fue un fracaso profesional y empresarial, el negocio de la estación de autobuses fue un fiasco, y ahí se acabo todo. Su vida sentimental en Toledo está más o menos segura, y en el anonimato.
La entrada en política fue impuesta por cacicones de tres al cuarto. En la oposición le escribían sus intervenciones. Ahora en el poder titubea cuando habla, no se sabe expresar, y no da más de si la cosa.
Resumiendo es un bluf.
Pero que más da. Los populares nunca han pensado en gobernar; lo suyo siempre ha sido mandar, caciquear, dame esto, quiero aquello y poco más.
Ellos y nosotros, todos, sabemos que nunca va a llevar su programa a buen fin. Todo el es un cúmulo de despropósitos. La única cosa que ha hecho es la Fuente, que ya no funciona. Y a la vista de ese monumento absurdo se puede una hacer idea de hasta donde va a llegar.
Sus concejales, poco de ellos se puede esperar. No hay ideas, iniciativas, ni nada para prosperar.
Aún así, nos esperan cuatro años de retroceso.
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Caballo Santiago -